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La CELAC y la lucha por el socialismo







El próximo 5 de julio se procederá a la firma de los “protocolos de intención” que den nacimiento a la Confederación de Estados Latinoamericanos y Caribeños -CELAC-. Definido por Raúl Castro en su informe al VI Congreso del PCC como: …”el hecho institucional de mayor trascendencia en nuestro hemisferio durante el último siglo, pues por vez primera nos agrupamos por nosotros mismos todos los países al sur del Río Bravo”; toda la política y la mediática girará en torno a tal acontecimiento en días venideros. Sobre el significado e implicaciones del mismo queremos exponer algunas ideas partiendo de tres premisas que cruzan transversalmente el análisis , a saber: 1.- la idea de unidad continental ha sido una aspiración de todas las propuestas avanzadas desarrolladas a lo largo de nuestro proceso histórico, 2.- surgirá la CELAC en una etapa en la cual el imperialismo exhibe su cara mas agresiva y violenta, correspondiéndose a la vez con la fase de declive global del sistema capitalista y 3.- para los revolucionarios y  las revolucionarias en la presente fase del desarrollo histórico las tareas de unidad continental están indisolublemente ligadas a las tareas socialistas. De tal forma, se hace necesario que contemplemos varios elementos para aproximarnos a una valoración de posibilidades de materialización y alcances de la actual propuesta integracionista: 
Orígenes históricos  
-La necesidad  de la unidad estuvo presente en el pensamiento de todos los grandes hombres y mujeres forjadores de nuestros pueblos. “Colombeia” era el nombre que Sebastián Francisco de Miranda le tenía reservado a la Gran Patria que surgiría del proyecto unitario de Independencia. Simón Rodríguez, uno de los más importantes pensadores de los territorios que el colonialismo identificaba como la América española durante los siglos XVIII y XIX, vivió y formuló propuestas societales para el conjunto de nuestros países. Bolívar se encargaría de emprender campañas libertarias por todo el continente llevando adelante su pensamiento sintetizado magistralmente en la Carta de Jamaica, donde en forma preclara expresa: “… Es una idea grandiosa pretender formar en todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una relijión, debería por consiguiente tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse; (…)  !Que bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, (…) á tratar de discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra rejeneración, otra esperanza es infundada, semejante á la del abate St. Pierre que concibió el laudable delirio de reunir un congreso europeo, para decidir de la suerte y de los intereses de aquellas naciones“. (la cita respeta la escritura de la época) 
-Una vez ocupado el Perú por el ejército anticolonial que comandaba Bolívar, éste haría un esfuerzo extraordinario en llevar a la practica la propuesta de unidad con la convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá. Si bien venia desarrollando iniciativas en tal sentido desde varios años antes; fue su tarea principal durante el tiempo que corre entre la victoria de Ayacucho y junio de 1826. Poseía Bolívar dos condiciones inmejorables para hacer el llamado a la Confederación: era el latinoamericano de mayor prestigio político-militar y poseía la capacidad real de movilizar fuerzas sobre el gigantesco territorio de la futura Unión; sin embargo, era conocedor de las dificultades que se interponían para su realización y garantía de resultados. Procuró en consecuencia, no se invitara a los Estados Unidos y  excluir al Imperio de Brasil; propuso además, empezar por la firma de múltiples convenios bilaterales entre los futuros miembros de la Liga donde se fueran perfilando las características de la Unión.  
-La idea de Unidad Latinoamericana durante el siglo XIX era sin dudas, un pensamiento adelantado a su tiempo, utópico tal vez para las condiciones de la época, que tropezaría además con la férrea oposición de los imperialistas norteamericanos. En efecto, Los Estados Unidos que consiguieron en la Doctrina Monroe (2 de diciembre de 1823) y en El Destino Manifiesto (1839) el soporte ideológico para enfrentar la propuesta bolivariana, se apoyaron en los intereses de las clases dominantes criollas para impedir la conformación de la Liga de Naciones ya que tal como describe Indalecio Liévano Aguirre: “La plutocracia granadina, los terratenientes mantuanos de Venezuela, la oligarquía de mercaderes y agiotistas de Buenos Aires, los pelucones de Chile, la aristocracia peruana, los plantadores esclavistas del Brasil, ete., tenían el interés común  de convertir las antiguas divisiones administrativas de la Colonia en Estados Soberanos, para apropiarse de su parcela de poder político y tener la seguridad de que los conflictos entre los de arriba y los de abajo se resolverían por un Ejecutivo, un Legislativo y un Poder Judicial configurados a su imagen y semejanza”… (Indalecio Liévano Aguirre, Bolivarianismo y Monroísmo, p. 39.).. Connotados representantes de esa clase dominante, Santander entre otros, habían firmado Tratados Comerciales con Estados Unidos e Inglaterra con fecha anterior al Congreso de Panamá que constituirían en si mismos unas limitantes para los resultados de aquel magno encuentro.
-El boicot puesto en marcha por los norteamericanos con complicidad de elementos reaccionarios de las oligarquías de las nacientes Repúblicas si bien logró su objetivo transitoriamente, no sepultó la idea de Unidad; nuevas jornadas se desplegarían en el mismo sentido:  Morazán en Centroamérica desarrolló una epopeya en cuyo centro estaba la bandera unionista. Martí fue un apasionado defensor de la idea de Nuestra América. A él le debemos esa expresión: “Nuestra América”.
Las propuestas integracionistas presentadas por las burguesías durante el siglo xx
-Esa idea original de unidad sufrió sensibles modificaciones que respondían a los intereses de las fuerzas sociales que pasaron a controlar el poder en el continente.
Durante el siglo XX,  en la medida que el capitalismo se constituyó en la formación económico-social hegemónica en la región, el pensamiento burgués en boga restringió la idea de unidad básicamente a la integración económico-comercial. Bajo esas directrices nacieron la CAN, el MERCOSUR, el Mercado Común Centroamericano etc. Tampoco correspondería a esta nueva clase dirigente la tarea de llevar adelante la unidad de los pueblos de América Latina. 
La ALBA surgió en medio de una marejada revolucionaria
-Ha sido en este comienzo del siglo XXI donde se desarrollan distintas iniciativas que aceleradamente ganan espacio en pro de la unidad de estos países, siendo la ALBA una de las de mayor proyección y que a la vez, entronca con el proyecto original en tanto trasciende a casi todas las esferas de la sociedad. Pareciera que, tal como lo pronosticara Bolívar, nuestros pueblos han iniciado la etapa de su regeneración y justamente, esta retoma tiene que ver con el hecho de haber surgido en un momento de ascenso de la lucha popular en el continente, de la irrupción de varios gobiernos con vocación de cambios a lo largo y ancho de nuestra América; claro está, procesos con distinta profundidad, con distinta cualidad de un país a otro, pero que vistos de conjunto representan un importante momento de avance de la lucha democrática y antimperialista.
De tal forma, “en apenas cinco años y medio, transcurridos desde aquel 14 de diciembre de 2004 cuando se firmó, por iniciativa de los presidentes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías, la “Declaración Conjunta entre los gobiernos de Cuba y Venezuela” y el momento presente donde ya la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), aparte de incorporar varios países del continente, exhibe logros tal como señala el documento suscrito en diciembre 2008 en La Habana:
(…) los resultados alcanzados con los proyectos ya instrumentados o en proceso de ejecución a favor del desarrollo social, de la formación de recursos humanos, de la alfabetización y post alfabetización, de la prestación de servicios de salud, de la creación de infraestructura productiva, de fomento de la producción de alimentos, de formación de capital para proyectos de inversión, así como el impacto sostenido de estos resultados a favor de la justicia y una mejor distribución de la riqueza para lograr mayor desarrollo y participación de los pueblos, y para eliminar la marginalidad, integrando a las poblaciones latinoamericanas y caribeñas, incluidas las poblaciones originarias y aquellas tradicionalmente discriminadas o desfavorecidas. 
-La proyección de la ALBA-TCP se ha incrementado y ya suma a Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Ecuador, Antigua y Barbuda, y en un momento contó con la participación de Honduras (lamentablemente interrumpida por la tragedia del golpe de Estado). Además sus programas benefician a otros países que no son miembros, especialmente en la búsqueda de solución al problema energético, programas educativos y de salud. 
-Podríamos señalar y ello no infiere que queramos rebajar sus alcances que hasta el presente ha sido esencialmente una iniciativa de Estado con menor presencia de las organizaciones sociales de los países que la integran requiriendo por tanto un mayor esfuerzo de unidad por la base.

-La ALBA en definitiva, ha significado un punto de avance. Una propuesta de unidad concebida desde otra perspectiva, que en medio de un modelo civilizatorio en crisis piensa y actúa con cabeza propia. Otras iniciativas  (UNASUR por ejemplo) aportan en la construcción del complejo camino para  conformar un bloque de fuerzas en esta región, pero objetivamente, no pueden lograr su profundidad y concreciones. 
Momento político y correlación de fuerzas en América Latina 
-La profundidad de los cambios políticos por vía electoral ocurridos en varios países del continente durante la primera década del siglo XXI en gran medida tuvo que ver con que ellos fueron precedidos por grandes movimientos de masas y estallidos insurreccionales. Ese fue el caso del triunfo de Hugo Chávez luego de la fractura del sistema de dominación de élites en Venezuela con el 27 de febrero 1989 y el 4 de febrero de 1992; el triunfo electoral de Evo Morales a posterior de “la Guerra del Agua”, de los bloqueos de carreteras, de lo que ha denominado Álvaro García Lineras “período de empate catastrófico”; el triunfo de Rafael Correa en Ecuador precedido por años de movilización de masas en aquel país o el advenimiento del primer gobierno de Lula luego de registrarse un importante  ascenso del movimiento obrero brasileiro por allá para fines de los 80 y 90, de la presencia activa del Movimiento Sin Tierra.
Una especie de marejada revolucionaria recorría el Continente antes de nacer la Alba, ascenso que permitiría incluso en otros países cambios democráticos en lo político aunque dejaron intacta la propuesta económica neoliberal (caso del gobierno de Michel Bachelet). Luego vendría la contraofensiva del imperialismo que a nuestro juicio logró frenar la tendencia al cambio profundo, pudiendo instalar  un representante directo de la burguesía comercial al frente del gobierno en Panamá; a un representante del empresariado, admirador de Augusto Pinochet, en Chile; un gobierno ligado estrechamente a ellos en Costa Rica; logrando también la profundización de los planes contrainsurgentes en Colombia y la instalación de un archiderechista representante de la burguesía bogotana en el gobierno; al tiempo de ensayar con éxito la nueva modalidad del Golpe de Estado en Honduras; a lo que se suman varios acuerdos militares en el área.
  Estudiar la correlación real de fuerzas al momento del nacimiento de la CELAC se nos plantea como una necesidad. 
-Para entender la naturaleza del Estado supranacional en gestación debemos conocer primero ¿cual correlación de fuerzas existe al momento de la firma de un acuerdo de tal magnitud?.
Para muchos políticos e intelectuales de izquierda, Luis Brito García por ejemplo, en …”La colosal unión de 38 países americanos (…) la mayoría de sus presidentes son izquierdistas o por lo menos progresistas”…(Luis Brito García, “Eje del Pacífico contra Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños”. Ultimas Noticias, 13 de junio de 2011 p.28). Nótese que en primer lugar se destaca la posición política de los Jefes de Gobierno, mas no se contempla ni la correlación social, ni la correlación militar, ni tampoco se toma en consideración los tipos de economía que se desarrollan donde cada uno de ellos y ellas gobierna. Se parte, como bien ha señalado el Presidente Chávez, que no importan las posiciones ideológicas estando por delante el objetivo superior de la unidad. Sin embargo, desde nuestra perspectiva y asumiendo tal como plantea Álvaro García Lineras que debemos entender al Estado  …como una relación social, como una relación de fuerzas y como una relación de dominación…(Álvaro García Lineras: conferencia en ocasión de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Facultad de Derecho de la UBA, 9 de abril de 2010); daremos un vistazo sobre estos temas en los diferentes Estados que integraran la Confederación:
-Brasil el país con la economía mas poderosa de la futura Confederación se inscribe en un modelo neoliberal donde en los últimos 8 años ha operado la mayor concentración del capital que conozca su historia. El Partido de gobierno posee poca incidencia en las estrategias económicas determinadas fundamentalmente por la burguesía paulista; por lo demás, el PT hace décadas abandonó el campo revolucionario trocando a la centroizquierda, esgrimiendo un programa calificado por ellos mismos como de gradualismo histórico. Mas que posiciones antimperialistas Brasil se maneja -y esto no es una afirmación ligera- en una coexistencia con reparto de espacios de influencia con respecto a los Estados Unidos.
Aparte de la voracidad de burguesía brasileira, con estrecha relación con el capital transnacional, de su geoestrategia, debemos tener presente que posee la fuerza militar mas poderosa del continente dirigida por una cúpula ultraderechista; que adelantará en los próximos años una gigantesca inversión en equipamiento militar (149 billones de reales).
El curso de las grandes decisiones en ese país no lo determina el o la presidente de turno por simpático que  se nos muestre. No obstante, Brasil es incluido en el “bloque progresista” ya que por razones de su geoestrategia ha jugado al lado de los gobiernos populares surgidos en el área  a partir del proceso bolivariano. Con relación a Venezuela, efectivamente Luis Ignacio “Lula” da Silva dio un espaldarazo importantísimo al Presidente Chávez por los días del golpe de Estado contrarrevolucionario de 2002.
Otro aspecto importante a señalar lo constituye el hecho de que el movimiento popular de Brasil en ascenso durante la década de los 90 (nos referimos al Movimiento Sin Tierra y al movimiento sindical), sufrió una desmovilización a raíz del arribo al Gobierno por parte del proyecto reformista.
-El kischnerismo por su parte vendría a ser el otro gobierno de centro del “bloque progresista” instalado en otro de los países con un importante desarrollo de la las fuerzas productivas en la región. 
-Posiciones abiertamente reaccionarias y pro imperialistas como las sostenidas por las actuales administraciones de  Colombia, Chile, Costa Rica, México entre otras, convivirán en la CELAC con el “Bloque Progresista”, de tal forma, no es automático unión-antimperialismo. La no presencia de Estados Unidos y Canadá en la alianza no implica que sus políticas no se hagan presentes. Aparte del Eje del Pacífico habría que añadir posiciones como la del Estado brasileño con amplias áreas de acuerdo en temas estratégicos con los Estados Unidos. 
-Santos firmara la CELAC en representación del Estado Colombiano, en representación de una “…clase aristocrática y apátrida que …controla todos los intersticios de la sociedad, desde la participación en las procesiones del Vía Crucis hasta el comercio de los narcóticos.” (Luis A. Bigott, Otra vez y ahora sí, Bolívar contra Monroe, p.40). Un ser guerrerista formado en las escuelas británicas, seguramente se convertirá en vocero activo del “Eje del Pacífico” y de los intereses norteamericanos; buscará el máximo apoyo de la Confederación en su lucha contrainsurgente y profundizara en sus acuerdos comerciales y militares con los Estados Unidos. De entrada, al igual que Santander en el pasado, “jugo posición adelantada” al dar los pasos finales del TLC con Estado Unidos. 
Territorio de paz  
-La CELAC proclama entre sus objetivos transformar la región en un territorio de paz, ello pasa por superar varios escollos:
1.- en primer lugar habrá que comprometer a todos los Estados firmantes en la lucha por la salida de las bases militares norteamericanas que vienen a constituir la primera amenaza para la paz en la región. Como es bien sabido en tiempos recientes lejos de minimizarse este problema, observamos como Estados Unidos proyecta nuevos emplazamientos militares en el continente; su retorno a Panamá o la presencia de la flota en aguas territoriales costarricenses son ejemplos concretos de una política que aspira acordonar el continente con una red de bases que le permitan intervenir casi en tiempo real en cualquier lugar donde su política hegemónica lo requiera. Especialmente se amerita de un serio compromiso para desalojar del territorio colombiano la fuerte presencia militar norteamericana, del Mossad, de los Servicios de Inteligencia Británicos y de empresas contratistas privadas especializadas en la guerra.
2.- Lograr la paz en Colombia conlleva además: reconocimiento de la existencia de un conflicto social y armado (el actual gobierno ha dado pasos en ese sentido); reconocimiento del carácter político y beligerante de la insurgencia y diálogo en función de una solución político-negociada al conflicto
3.- Resolver el problema de la ocupación militar a la sufrida Haití donde no solo nos tropezamos con la grosera intervención militar norteamericana al momento del terremoto, sino que conseguimos desde años anteriores presencia militar de varios países, entre ellos algunos de los que conformarían la CELAC, a través de la llamada Minustah. La CELAC debe asumir el esquema de ayuda a Haití que viene impulsando la ALBA y pronunciarse por el cese a la ocupación militar de esa Nación.
-Por lo demás, en materia de la seguridad regional debemos tener presente que la correlación de fuerzas militares en los países que conformaran la CELAC favorece ampliamente  a los factores de ultraderecha incluidos los ejércitos de países con gobiernos de democracia formal. Esto no es un problema subalterno para el propósito de transformar la Confederación en un territorio de paz. 
Patria grande y Socialismo 
-La convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá se efectuó en las postrimerías de la crisis del mundo colonial: por su parte, la CELAC nace en la senectud del capitalismo; en momentos cuando a las viejas contradicciones de la sociedad burguesa se le suma la destrucción del planeta, donde la otrora abundante energía fósil o el agua apta para el consumo humano comienzan a escasear dramáticamente y paradójicamente importantes reservas hídricas, de energía y de biodiversidad existen en nuestra América lo que convierte este territorio en objetivo del saqueo imperialista.
-Un escenario de acuerdos, sin los Estados Unidos y Canadá, constituye un avance importantísimo en el proceso de unidad continental y de conformación de un bloque de poder regional que frene al proyecto de recomposición de la hegemonía norteamericana sobre el área Andina, la región de la Amazonía y en general del continente para lo cual los imperialistas han venido tejiendo y ejecutando una serie de propuestas: Plan Puebla-Panamá, Plan Colombia, Iniciativa Andina etc -de las cuales son signatarios varios países que suscribirán la CELAC-; han firmado tratados comerciales (TLC) con varios de ellos y poseen acuerdos militares con otros.(Luis A. Bigott, Otra vez y ahora sí Bolívar contra Monroe) No es un camino sin contradicciones el de la unión en las actuales circunstancias habida, cuenta las distintas posiciones de los gobiernos frente a temas trascendentes. Ahí se expresaran posiciones nítidamente soberanas, al lado de otras que procuraran  acordarse con los Estados Unidos a fin de evitar presiones y amenazas, y lo que es mas determinante, los intereses de la clase que ostenta el poder en la mayoría de nuestros países coinciden con los intereses imperialistas..
-Es evidente entonces, que en la actual etapa histórica de decadencia del sistema capitalista global, donde la humanidad no conseguirá salida con el “modo de vida imperante”; la propuesta de unidad continental de Bolívar amerita estar ligada indisolublemente a la lucha por la instauración de una sociedad post capitalista; que las tareas antimperialistas no pueden verse separadas de las tareas socialistas y que por tanto, las burguesías no pueden acaudillar el proceso de unidad de los pueblos del continente máxime luego de haberse operado el proceso de transnacionalización del capital. Sólo la unidad construida desde la perspectiva del mundo del trabajo se enfrentaría con éxito a un imperialismo que atendiendo a las dificultades por las cuales atraviesa se tornará cada vez más agresivo y violento.  
-Todo hace pensar que la CELAC será  un campo de batalla cuyo devenir dependerá  de cómo se mueva la correlación de fuerzas sociales, políticas y militares en los países que la integran.  El convivir allí los Estados que integran la ALBA con otros de  proyectos disímiles (Eje del Pacífico, Estados conducidos bajo orientación desarrollista o reformistas burgueses), que apuntan en un sentido distinto, así lo determina. Urge entonces, en paralelo a los acuerdos de gobiernos, la convocatoria  de la unidad de los movimientos sociales, de los pueblos, ya que en los tiempos que corren, no nos cabe dudas que se ha tornado mas vigente aquella afirmación del Che Guevara …Ahora sí, la historia tendrá que contar con los pobres de América”…
-Por último, saludamos la convocatoria que desde Venezuela se le formuló a luchadores independentistas puertorriqueños para la instalación de la CELAC, ello significa el compromiso de nuestro país a continuar la lucha por superar el rezago colonialista que aún vive Puerto Rico, Curazao y otros territorios del continente.

REFERENCIAS
BIGOTT, Luis Antonio, Otra vez y ahora sí Bolívar contra Monroe, Editorial Trinchera, Caracas, 2010, pp.144. 
BRITO GARCIA, Luis, “Eje del Pacífico contra Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños”. Ultimas Noticias, 13 de junio de 2011.
CASTRO RUZ, Raúl, Documentos VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, www.cubadebate.cu
GARCIA LINERAS, Álvaro, Conferencia Magistral: La Construcción del Estado, Facultad de Derecho UBA, Buenos Aires, 2010, pp.20.
LIEVANO AGUIRRE, Indalecio, Bolivarianismo y Monroísmo, Editorial Grijalbo, (Colección Indalecio Liévano Aguirre), Caracas, 2007, pp.162.
La CELAC y la lucha por el socialismo Reviewed by Deny Algimiro on 22:06:00 Rating: 5
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